Fundamentación del Profesorado de Educación Especial
Con Orientación En Discapacidad Auditiva


“La naturaleza de la educación exige un proceso permanente de desaprender, de mirar de nuevo, de dejar en suspenso lo que sabemos y nos ha servido para otras situaciones según lo que requiera, en una búsqueda de la adecuación respecto a lo que la realidad necesita en cada momento”
Nieves Blanco (2005: 375)
Durante la segunda mitad del Siglo XX las reformas constitucionales llevadas a cabo en la mayor parte de los países del mundo han incluido el reconocimiento del derecho a la educación para todos y, más específicamente, el del derecho a la educación de las personas con discapacidad. Este proceso se llevó a cabo a través de sucesivas convenciones, pactos, y declaraciones celebrados por la comunidad internacional, dando origen así a un marco jurídico internacional que impulsó e impulsa, la universalización del derecho a la educación y la equidad para todas las personas. Derecho que sustentó la elaboración de documentos que regulan nuestro sistema educativo.
En nuestro país y especialmente en nuestra provincia, en consonancia con estos avances, se llevaron a cabo líneas de acción, desde lo político, social y educativo para hacer realidad el Principio de Inclusión Educativa, contemplado en la Ley de Educación Nacional Nº 26.206.
Podemos decir que la inclusión educativa es un aspecto de la inclusión en la sociedad y en ambos casos es una opción ética, de valor, cifrada en dar la bienvenida a la diferencia y apoyar la equiparación de oportunidades de los que se encuentran en desventaja.
Poe otra parte este principio es considerado el eje vertebrador del sistema educativo e implica la consolidación de una mejor educación para todos, haciendo efectivo el derecho a la misma, a la igualdad de oportunidades, a la participación, garantizando de este modo el pleno acceso, integración y progreso de los sujetos dentro del contexto educativo.
Amparados en sus postulados la provincia de Tucumán, a través de la Dirección de Educación Superior plantea la necesidad de ampliar su oferta educativa para los profesorados en Educación Especial. Una oferta educativa inédita en la provincia. La misma tiene que ver con la concreción de una nueva carrera: el Profesorado de Educación Especial con orientación en Discapacidad Auditiva.
Esta nueva orientación, permitirá la formación de un profesorado que no sólo será portador de conocimientos sustentados en los avances científicos y tecnológicos, sino que su formación deberá estar basada en el cambio de actitudes a favor del respeto de la diversidad, ya que como señala León (1998:56) “Uno de los principales problemas con los que se ha encontrado la escuela inclusiva ha sido la formación recibida por nuestros maestros que ha estado inserta en un enfoque categorial y extremadamente basada en las materias a enseñar y no en la formación de valores, habilidades y actitudes. Desde esta mirada se considera relevante considerar que ese respeto por la diversidad llevará al futuro profesor al desarrollo de habilidades implicadas en la reflexión sobre su práctica y a la búsqueda de estrategias diversificada. Y por otro lado tomando como referencia a, López Melero se adscribe a sus planteos en los cuales expresa que para que el pensamiento pedagógico del profesorado cambie y se consideren a las personas diferentes cognitiva, social, cultural y étnicamente implica crear ocasiones para mejorar las prácticas pedagógicas y no ocasiones para establecer desigualdades.[1]
El Profesorado de Educación Especial con orientación en Discapacidad Auditiva surge en nuestra provincia en un contexto configurado, atravesado por cambios históricos, sociales y culturales en la manera de concebir la discapacidad auditiva. Cambios paradigmáticos que dan nuevos enfoques para abordar la educación del sujeto sordo.
Durante más de cien años la educación de las personas sordas en Argentina estuvo sostenida en un modelo oralista, que propulsaba por todos los medios, que el niño sordo debía hablar. Esto marcó la historia escolar de todas y cada una de las personas con discapacidad auditiva, que atravesaron el sistema escolar de nuestro país y dió como resultado niveles alto de analfabetismo en la población, que no se correspondía con el esfuerzo y años invertidos en la escolarización, tanto del alumno como del profesor. Esta problemática es sintetizada por los escritos de Acosta en los que expresa que “uno de los principales debates en la historia de la sordera está relacionado con la construcción del concepto de sordera, es decir, con la identidad misma de lo que se considera esta noción”[2]
Las diversas definiciones surgidas en distintos momentos históricos y desde diferentes ámbitos de conocimiento, nos llevan a considerar unas concepciones más comprensivas que otras, puesto que suponen distintos modos de entender la sordera y, por lo tanto, diferentes manera de responder ante ella.
Según Skliar “la concepción de la sordera que aún perdura es la concepción clínica - terapéutica, estrictamente ligada a la patología, al déficit biológico y deriva inevitablemente en estrategias y en recursos de índole reparador y correctivo por lo cual afecta de un modo directo la competencia lingüística de los niños sordos”.[3] Esta postura ha ejercido efectos negativos no solo en el plano educativo, sino social, emocional y laboral de las personas sordas.
A partir de los aportes brindados por las ciencias como la Antropología, la Lingüística, la Sociología y la Psicología, es que en la actualidad comienza a perfilarse una visión del sordo como ser sociolingüístico diferente que lleva a una nueva concepción filosófica y que deriva en pensar alternativas pedagógicas distintas. Nace así una representación social del sordo opuesta a la visión del modelo oralista, una concepción que parte de las capacidades. El acento esta puesto en considerar a la lengua de señas como la mejor garantía para el desarrollo normal del sordo, puesto que es su lengua natural.[4]
Por otro lado se entiende que “la persona sorda posee unas características propias, en las cuales se encuentran, desarrollando un papel predominante, la experiencia visual, a lo que se une el hecho de ser un grupo social, que posee una lengua propia, la lengua de señas, una forma de relación y organización social, unos comportamientos y actitudes, unos valores culturales, que dan lugar a una comunidad: la comunidad sorda”.[5] Ante estas expresiones se comprende entonces que la experiencia de ser sordo es compleja y significa mucho más que la utilización de la visión como medio de comunicación. De esta experiencia visual surge la cultura sorda, representada por la lengua de señas, por su manera distinta de ser, de expresarse, de conocer el mundo, de abordar las artes, el conocimiento científico y académico.[6]
En virtud de lo expresado es posible destacar que en el transcurso de las dos últimas décadas se ha ido produciendo una notable transformación tanto en la concepción ideológica como en la organización escolar, en la educación de las personas sordas. De las múltiples contribuciones para que este cambio fuera posible se destaca, la difusión de los modelos denominados bilingües/biculturales y la profundización en las concepciones sociales y antropológicas de la sordera.[7]
En relación a la concepción socio-antropológica de la sordera, se destacan aquellas que plantean considerar no sólo las prácticas educativas relacionadas con la adquisición de competencias académicas, estrechamente vinculadas con los aspectos intelectuales, sino también, el desarrollo personal, social y cultural de los sujetos sordos. Desde esta concepción la educación debe proponer un sistema que respete la condición bicultural del sujeto sordo y ofrecer una situación lingüística particular. Por lo tanto Debemos superar modelos antiguos tanto en formación docente inicial, como permanente, ya que todavía es un reto lograr que todos los maestros acepten la diversidad y vayan aprendiendo a darle respuesta en el aula.[8]
A la luz de estas nuevas concepciones, que avizoran perspectivas más alentadoras en la educación del educando sordo, se plantea en la provincia de Tucumán, la elaboración de un nuevo diseño curricular para la formación docente inicial: el Profesorado de Educación Especial con orientación Auditiva.
Nuestra realidad
Para nuestra jurisdicción contar, por primera vez en la historia de la Educación Especial, con el Profesorado de Educación Especial con orientación en Discapacidad Auditiva permitirá que las instituciones de educación especial de la provincia cuenten con docentes preparados para atender a los alumnos con dicha discapacidad. Docentes competentes, con una formación enmarcada en los postulados de la educación bilingüe, que les permitirá “interactuar sobre el mundo con sus educandos, usuario de la lengua de señas, en diferentes niveles de profundidad, creando y poniendo en escena lenguajes diversos, creando ambientes y espacios significativos acorde con las características e intereses de estos alumnos.**[9]**
En nuestra provincia se cuenta con dos instituciones de educación especial, de ardua trayectoria, que absorben la matrícula de alumnos con discapacidad auditiva en el circuito territorial que comprende la capital de la provincia. Hacia el interior y específicamente en los otros circuitos territoriales se encuentran instituciones de educación especial ubicadas en los grandes departamentos en los que se divide la jurisdicción. En estas instituciones se atiende a todas las demandas educativas de los alumnos con diferentes discapacidades. La población escolar de estas instituciones está constituida también por alumnos con discapacidad auditiva.
Contar con un profesor bilingüe, en estas instituciones, contribuiría a mejorar la calidad educativa de estos alumnos, quienes se verían favorecidos en el proceso enseñanza aprendizaje, por la posibilidad de acceder sin dificultad a los saberes culturales transmitidos por la escuela, mediante un proceso de comunicación bilingüe: lengua de señas/lengua oral o escrita, en igualdad de condiciones a su par oyente desde una perspectiva pedagógico- didáctico.
Los beneficios que traerá esta formación docente para el ámbito de la educación especial en la provincia de Tucumán, en la que solamente existió por más de 40 años una sola orientación: la discapacidad intelectual, serán de un gran valor no solo académico, en sus aspectos teóricos –prácticos sino también porque brindarán la posibilidad de acceder a otro tipo de abordaje en el amplio espectro de lo que se considera discapacidad. Si tenemos en cuenta que la discapacidad es una construcción social sabemos que podemos abordarla desde diferentes marcos teóricos que pueden develar mitos o creencias a favor de una mejor educación para los sujetos en cuestión. Esto quedó demostrado por el gran aporte que hicieron las diferentes ciencias como la lingüística, la sociología, la antropología entre otras para ampliar, clarificar,y desmitificar arcaicas posturas sobre la sordera y sus implicancias sociales, culturales y educativas.
El cambio de mirada, la toma de conciencia de una nueva realidad, más rica y diversa preparará a los futuros docentes, para implicarse reflexivamente, para ser protagonistas en la modificación de la significación social de la diferencia, aún asociada a la deficiencia y a la discapacidad, frente a una nueva cosmovisión: la diversidad entendida desde una perspectiva integral, concebida como riqueza, como singularidad como una característica intrínseca de la realidad humana: diversidad de pensamiento, de creencias, capacidades, procesos, interese, de culturas. [10]
Hacia una formación con competencia bilingüe
Una atención educativa integral para las personas sordas debe estar sustentada en una concepción respetuosa de la diversidad, que permita vencer las barreras para el aprendizaje y facilitar la aceptación de propuestas innovadoras en la que tiene cabida diversos modelos lingüísticos y culturales ,en coherencia con la perspectiva que concibe la diversidad como un valor. En tal sentido la formación del profesorado con esta orientación proveerá las herramientas para que los futuros docentes puedan atender a la particular apropiación del conocimiento por parte del sujeto con esa discapacidad.[11]
El futuro profesor deberá comprender que se trata de un grupo muy particular de alumnos cuya singularidad hay que tener en cuenta a la hora de un abordaje pedagógico. Deberá tener en cuenta lo que el alumno tiene y puede para desde allí sostener el proceso de enseñanza –aprendizaje. “Se trata en efecto, de niños que deben enfrentar la relación pedagógica desde un dificultad previa provocada por un escollo lingüístico entre él y su maestro oyente .Esto constituye el nudo fundamental de lo que puede ser considerado un factor de riesgo respecto del proceso de aprendizaje que deberán sortear estos niños teniendo en cuenta que las implicaciones de orden afectivo y cognitivo tendrán cada vez mayor peso.[12] En otras palabras para desarrollar un buen proceso de enseñanza aprendizaje es necesario considerar al alumno sordo sin pretender asimilarlo al oyente, sino que debemos conocerlo, comprenderlo en su singularidad en tanto sujeto del aprendizaje, posibilitando así el desarrollo de sus potencialidades de origen. [13]
Esta situación plantea la necesidad de una ruptura con modelos estándar de aprendizaje .Para ello es indispensable hacer la transferencia de nuevos paradigmas conceptuales, entendiendo que este posicionamiento es una mirada diferente que tiende a superar los escollos lingüísticos, que se presenta en la relación pedagógica de un alumno sordo con su maestro oyente.
Esta ruptura se sustenta en el avance de las posturas epistemológica sobre la sodera. Postura que pone su acento en el reconocimiento de la población sorda como minoría lingüística y que lleva a considerar “el concepto de normalización que presupone un proceso de aceptación del otro, que exige al contexto (social, cultural, escolar etc.) provea los servicios que posibiliten el desarrollo máximo de las potencialidades de todos los ciudadanos.[14]
Por esto el futuro profesor deberá contar con aquellos recursos que faciliten el proceso de comunicación con su alumno sordo esto implica adquirir competencia lingüística en la lengua natural del mismo: la lengua de señas. Es así como su formación estará comprendida en un marco de educación bilingüe.
Ahora bien, hablar de bilingüismo, para la situación particular de los alumnos sordos, debe ser entendida no tanto como una elección personal, sino una necesidad imperiosa para su verdadera integración a la sociedad a la que pertenece, integración que debe conseguirse sin detrimento de la lengua que les puede permitir desarrollarse y aprender en forma más natural y construir una identidad: la lengua de señas.[15]
Por otra parte cuando se habla de bilingüismo, se hace referencia a toda una serie de enfoques educativos bilingües, en nuestro caso centrado en una lengua oral y/o escrita y una lengua de signos, que salvando ciertas diferencias comparte un conjunto de postulados o principios.[16] No obstante es factible considerar que todas las lenguas: de señas, escrita y oral son complementarias para que el sujeto sordo logre una mayor autonomía personal y social que le permita convivir en un mundo de oyentes, compartiendo también en la medida de sus posibilidades, su cultura.
Se coincide con Svartholm en que “la definición de bilingüismo para los sordos, no excluye el habla. Todos los niños deben conocer acerca de las funciones generales del habla, pero el entrenamiento real en el habla es voluntario. Es decir que es posible reconocer algunas ventajas que el aprendizaje de la lengua oral aporta a la persona sordas, entre las cuales se destaca: el adquirir las propiedades mentales del sonido, aunque no el sonido y el desarrollo de las habilidades fonológicas esenciales para la adquisición de la lectura y la escritura.[17]
No existe un modelo de educación bilingüe, sino que se puede acentuar que lo que existe son diferentes escuelas bilingües, distintos procesos y mecanismos de bilingüismo, cuyas raíces dependen y se relacionan con factores y procesos históricos, sociales, lingüísticos y políticos diferentes para cada país. La complejidad y la multiplicidad de estos factores producen, necesariamente distintos modelos educativos, con sus diferentes propuestas y objetivos. En definitiva la educación bilingüe es un punto de partida, pero también es un punto de llegada, que debe buscar una ideología y una arquitectura escolar a su servicio; implica la presencia de dos lenguas en el contexto de la educación.[18]
Esto nos lleva a reconocer los derechos de los grupos minoritarios y reivindicar la educación universal, no etnocéntrica, sino respetuosa de la diversidad sociocultural, promotora de su conocimiento y aceptación. En esta misma línea, López Melero, nos recuerda “la necesidad de construir una nueva cultura que conozca, comprenda y respete a cada ser humano como es, no como nos gustaría que fuera.**[19]**
En conclusión la educación bilingüe/bicultural parte de considerar a los niños sordos como miembros reales o potenciales de una comunidad cultural y social. El modelo bilingüe/bicultural promueve mediante diferentes modalidades el contacto temprano del niño y su flia. con la comunidad sorda y la creación de compromisos educativos y de socialización entre el sistema regido por oyentes y estas comunidades. Asimismo propone utilizar la lengua de señas de la comunidad a través de agentes provenientes de ésta para permitir el acceso rápido y natural del niño sordo al curriculum y utilizar agentes de la comunidad oyente, maestros de sordos, para que este niño tenga acceso a la lengua oral y escrita de esa comunidad y vea potenciado, con este contacto de inmersión, su adaptación e integración a ésta. [20]
La implicancia de esta visión de la educación bilingüe/cultural para alumnos sordos es compleja. Esta complejidad se aprecia en nuestro país ya que la educación de estos alumnos se ajustó desde la perspectiva de la lengua centrada en los aspectos curriculares y pedagógicos – didácticos, no incluyendo los saberes culturales, la realidad social y la cosmovisión de la cultura de las personas sordas. Todo ello entonces, hace imprescindible identificar a los sordos como comunidad cultural, para revertir el fracaso, deserción y analfabetismo funcional, e integrar al currículum de la educación del sordo los saberes y formas culturales propias de la comunidad. Los sordos son poseedores de una cultura predominantemente visual, que construye estructuras cognitivas y cognoscitivas determinadas.[21]
Los proyectos bilingües y biculturales comienzan a desarrollarse tras las conclusiones de la Conferencia mundial sobre las N.E.E., acceso y calidad celebrada en Salamanca (7 al10 de junio de 1994), organizada por el gobierno español en cooperación con la UNESCO y con representación de 92 gobiernos y 25 organizaciones internacionales. En dicha conferencia fue aprobada la Declaración de Salamanca en la que se explicita con claridad que, para los sordos, debe tenerse en cuenta la importancia de la lengua de signos como medio de comunicación.
La Declaración de Salamanca (1994) recomienda: “La importancia del lenguaje para sordos como medio de educación entre los sordos, debería ser reconocida y debería ser proporcionada para asegurar que todas las personas con discapacidad, tengan acceso a la educación en el lenguaje para sordos del país.
El Marcos Legal
Pensar en propuestas formativas de calidad supone concebir nuevos planes y programas sustentados en el análisis y reflexión de los marcos legales vigentes, de los principios que regulan el sistema educativo, de la realidad actual en materia educativa en la jurisdicción y de las funciones involucradas en el ejercicio del rol docente a los efectos de poder ser atendidos en la formación inicial y posibilitar su desarrollo.
En virtud de lo expresado se puede enfatizar que la carrera del Profesorado de Educación Especial con orientación en discapacidad auditiva tiene su fundamento legal en:
ü Ley de Educación Nacional Nº 26.206 en los siguientes incisos y artículos:
- Art: 11 Inciso b) “Garantizar una educación integral que desarrolle todas las dimensiones de la persona y habilite tanto para el desempeño social y laboral, como para el acceso a estudios superiores”.
- Art.11 Inciso n) “Brindar a las personas con discapacidades, temporales o permanentes, una propuesta pedagógica que le permita el máximo desarrollo de sus posibilidades, la integración y el pleno ejercicio de sus derechos”.
- Artículo 71: “La formación docente tiene la finalidad de preparar profesionales capaces de enseñar, generar y transmitir los conocimientos y valores necesarios para la formación integral de las personas, el desarrollo nacional y la construcción de una sociedad más justa. Promoverá la construcción de una identidad docente basada en la autonomía profesional, el vinculo con la cultura y la sociedad contemporánea, el trabajo en equipo, el compromiso con la igualdad y la confianza en las posibilidades de aprendizaje de los/as alumnos/as”
Artículo 72: “La formación docente es parte constitutiva del nivel de Educación Superior y tiene como funciones, entre otras, la formación docente inicial, la formación docente continua, el apoyo pedagógico a las escuelas y la investigación educativa”.
ü Ley Nº 26.378 por la cual el Congreso de la Nación aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su protocolo facultativo. Éstos a su vez, fueron aprobados mediante Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas A/RES/61/106, el día 13 de diciembre de 2006. Se destaca de este marco lo siguiente:

Artículo 24: apartado 3: “Los Estados Partes brindarán a las personas con discapacidad la posibilidad de aprender habilidades para la vida y desarrollo social, a fin de propiciar su participación plena y en igualdad de condiciones en la educación y como miembros de la comunidad. A este fin, los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes, entre ellas:
a) Facilitar el aprendizaje de la lengua de señas y la promoción de la identidad lingüística de las personas sordas;
b) Asegurar que la educación de las personas, y en particular los niños y las niñas ciegas, sordas o sordociegos se imparta en los lenguajes y los modos y medios de comunicación más apropiados para cada persona y en entornos que permitan alcanzar su máximo desarrollo académico y social.

ü Ley Provincial Nº6941/99-Ley de remoción de barreras de comunicación.
En su Art.2 inciso a) Propiciar por ante el Ministerio de Educación y Cultura:
1- Las medidas pertinentes a fin de que los educandos con discapacidad auditiva que así lo requieran, tengan acceso a la lengua de señas argentinas. Su enseñanza deberá estar a cargo de docentes capacitados para tal fin.
2- La creación de la carrera de profesor de sordos e hipoacusicos bilingüe (oral / lengua de señas).
3- El dictado de cursos de perfeccionamiento docente y de post –grado ,los que serán gratuitos y obligatorios ,destinados a docentes especializados , que otorgaran el puntaje correspondiente.

ü Resolución Provincial Nº1872 /5 (S.E.) Del 25 de Agosto1997
La Secretaria de Educación Resuelve:
1º- Adoptar la metodología bilingüe en las escuela especiales ,con matricula de personas sordas e hipoacusicos que dependan de esta Secretaria de Estado.
2º- Ordenar la capacitación del personal en servicio de las escuelas que incluyen el articulo1º de la presente resolución
3º- Sugerir a la Junta de Clasificación de Enseñanza Media ,Especial, Superior, Artística, Post- Primaria y técnico docente que el personal a designar en escuelas especiales que atiendan personas sordas e hipoacúsicos esté capacitado para la aplicación de la metodología bilingüe a partir de la presente resolución.
ü Resolucion 24/ 07 –Lineamientos Curriculares Nacionales para la Formación Docente
La elaboración y puesta en práctica de estos Lineamientos Curriculares, sustentados en la Ley de Educación Nacional, sin duda, han permitido generar un proceso de construcción de los diversos currículos jurisdiccionales, en la medida que se promovió la mejora de la calidad de la formación docente a través de la creación del Instituto Nacional de Formación Docente.
Es así que estos lineamientos proveen un marco regulatorio para los diseños curriculares en las diferentes jurisdicciones de la nación ya que enfatiza el lugar prioritario que se le otorga al currículum dentro de la política educativa. En tal sentido en nuestra jurisdicción y haciendo eco de este marco regulatorio, se adscribe a estas líneas de la política educativa promoviendo la elaboración de los diversos diseños curriculares para la formación docente inicial facilitando diversas alternativas de orientación en modalidades educativas, previstas en la LEN, que aseguren el derecho a la educación de distintos sujetos, en distintos contextos y situaciones de enseñanza.[22]
En función de lo explicitado se recalca el artículo 113 de los Lineamientos Curriculares en el cual con claridad y precisión se destaca lo siguiente:

“La formación de docentes para la modalidad de Educación Especial requiere un diseño curricular particular definido por la diversidad y especificidad de conocimientos y saberes que se requieren para el desempeño profesional en los distintos niveles y servicios educativos en los que se integren los alumnos. El campo de la educación especial como espacio de ejercicio profesional posee propiedades suficientemente particulares para sostener la necesidad de su formación en carreras específicas y diferenciadas del resto de las modalidades.
Por ello, la modalidad de Educación Especial, se atenderá con carreras propias en la formación docente atendiendo cada una de ellas a la formación de docentes especializados en enseñar a personas con la discapacidad objeto de la formación: discapacidad visual, discapacidad auditiva, discapacidad neurolocomotora, discapacidad intelectual y/u otras que pudieran definirse de acuerdo a las convenciones internacionales. Dentro de la formación general los diseños curriculares podrán considerar unidades curriculares comunes a los distintos niveles y discapacidades. Y en la formación específica, se considerará la especificidad vinculada a la discapacidad elegida







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